miércoles, 28 de febrero de 2007

Sobrevivir en un mundo de fieras


No hay peor enemigo de una mujer que otra mujer. Es duro reconocerlo pero entre nosotras los casos de solidaridad son pocos, tiene que unirnos una fuerte amistad y compañerismo para conseguir un apoyo, eso si incondicional y para siempre. Tampoco es que seamos tan malas ah.

Pero en el día a día las mujeres competimos unas con otras por cualquier cosa. Bien lo dijo Maitena, en una de sus caricaturas "las mujeres nos vestimos y nos arreglamos para las otras mujeres". Ay Dios si la que creemos nuestra competencia directa, por A o por B, se ve mejor que uno, no lo toleramos.

Dejando lo superficial de esto, sobrevivir entre fieras es una lección de vida que toda mujer debe pasar en algún momento para hacerse fuerte. O te vuelves peor que las que te quieren pasar por su presa, o te vas con el rabo entre las piernas. A otra mujer que no sea tu confidente o pana del alma, no se le puede demostrar las debilidades o te pisará cada vez que pueda.

Bien lo dice mi pana Michael Zarate, periodista peruano, "ustedes las mujeres se critican unas a otras, pero los hombres no nos estamos criticando entre nosotros".

Cuando una fémina le hace la cruz, es decir se la jura a otra ¡ay Dios! lo que viene es candela. Así que cuando usted vea un lugar lleno de mujeres, sepa muy bien que la mayoría son enemigas entre sí, pero se saludarán como si nada, incluso compartirán aparentes secretos de belleza. Ojo con esas que dicen: Que linda estas donde compraste esa blusa, son las peores. Pero hablan para disimular su odio interno.

Pero tranquila no se predisponga, todas llevamos esa traje de cuaima que sale a la luz cuando nos atacan. Usted mi querida amiga, también sabrá sobrevivir en ese mundo de fieras.

viernes, 23 de febrero de 2007

Mi amiga se ganó las tetas

En medio de un día lleno de tanto agite, una amiga me llama para darme una buena noticia para ella, se ha ganado unos implantes mamarios que estaban rifando en un programa radial.

Creo fielmente que las mujeres logramos lo que nos proponemos en cualquier cosa. Insistentemente envió mensajes de texto para participar en la rifa de la intervención quirúrgica incluidas las siliconas. Aquí no estoy debatiendo si es bueno o malo tener senos de plástico, lo interesante del asunto es que ha logrado ganarse su cirugía gracias a la persistencia y a los cientos de mesanjes de texto.

Para nada es criticable esta actitud cuando estamos sumergidos en una sociedad que se desvive por las apuestas en loterías o se aisla de la realidad en el mundo de los bingos y casinos (llenos en su mayoría por mujeres mayores) o en las tradicionales apuestas de caballo.

Vamos a ver, que mi amiga se haya ganado este premio para mejorar su figura es una tremenda suerte cuando estamos hablando de un intervención que puede costar 6 millones de bolívares o más, dinero que hoy en día no se consiguen tan fácilmente. Así que por más trillado que pueda ser el tema y el debate tenga como propósito determinar si se debe o no llevar un implante de senos, yo digo en este momento "en hora buena Vero y que todo salga bien para tu salud".

domingo, 18 de febrero de 2007

El año de los divinamente rellenos


Será que por ser el año del cerdo, los que estamos divinamente rellenos tendremos suerte. ¿Será que Osmel se acordará de las rellenitas en la selección de las candidatas al miss Venezuela, será que el chico buenote se fijará en mis divinas curvas?

¿Será que como la publicidad de la cerveza Draft "no es lo mismo verla que caerle", los gorditos se dejarán de complejos y se atraverán a caerle a la tipa de sus sueños?

¿O será que por fin debo hacerle caso a mi exámen de sangre y dejarme de cuentos divinos y ponerme a hacer ejercicios como debe ser, para bajar los fulanos trigli y cole que están sobre los 200?
Tranquilos ya estoy tomando previsiones para ese caso, pero cómo cuesta.

Noticias de otras tierras


La magia de Internet “no tiene precio” plagiándome la frase del comercial de VISA. Y es que cuando un domingo uno no tiene mucho que hacer más que ver pasar el día y quizás leer algún periódico es grato recibir noticias de buenos amigos en otras partes.

Luiz se encuentra actualmente en Madrid, estuvimos juntos el año pasado como parte del Programa Balboa para jóvenes periodistas que se desarrollo en España. Un viernes de julio cuando paseábamos luego de clase por la calle Fuencarral, nos topamos con una carpa improvisada que uno de los canales de televisión de España, había montado para grabar un programa piloto sobre lo que piensan los jóvenes.

Como latinos curiosos nos acercamos e inmediatamente accedimos a formar parte de aquella prueba fílmica, el tema era el sexo. Nos metimos en la cabina y comenzamos a hablar cada disparate, yo hice como de entrevistadora y Luiz contestaba las preguntas que yo le hacía sobre el tema. Terminamos riéndonos y salimos de allí sin saber que había pasado ni como habían quedado esas imágenes.

Hoy me encontré a Luiz en el Chat y además de recordar los buenos momentos en Madrid, me contó que una de las becarias periodistas de este año de Paraguay, nos había visto por la tele hablando de sexo. Que momento tan cómico lo recuerdo como si fuese ayer. Esa misma noche aproveché para buscar en una de las tiendas de los chicos que abre casi las 24 horas, un detergente para lavar la ropa (No había tenido tiempo de hacer mercado esa semana) y encontramos la marca que destronaría por siempre a Ariel y Ace, nada menos y nada más que “Detergente Lagarto”, lo bautizamos el jabón de lo Balboas.

Cuando se respira sabiendo que hay gente que te quiere y te extraña, la vida comienza a tener sentido, al igual que cuando miro la belleza del Ávila y el azul del cielo caraqueño.

Con esta canción recuerdo los días en Madrid con Luiz y los balboas 2006

sábado, 10 de febrero de 2007

¿Cuántas películas más tendré que ver?

Otro sábado en la noche parada frente al televisor embelezada viendo como se enamoran Hugh Grant y Sandra Bullock en Amor con Preaviso, tengo esa manía de quedarme enganchada con la típica película romántica del amor perfecto o del amor imposible que se vuelve posible que nos inyecta Hollywood.

32 años casi 33 creyendo en el amor de cuentos de hadas y ya me ven parada frente a la misma película de siempre. Hoy me puse a pensar luego de ver esta película por Warner Chanel cuántas tendré que ver para aceptar que es sólo ficción, que las historias de dos no siempre tiene un final de película romántica. Que Harry y Sally no existen, ni Kate and Leopold.

Con razón en los especiales de E entertainment pasan las 100 películas para mujeres, quizás me he visto el 80% de ellas o incluso más (tengo que hacer un post con mis mejores, quizás llegue a 100, películas románticas). Una y otra vez, una y otra vez. Este amor que nos ha metido en la cabeza el imperialismo “meesmo”, me está matando.

Las mujeres tenemos que aterrizar y saber que las cosas no son como nos la cuentan en el cine, —ya dirán ustedes que estoy demasiado vieja para este cuento—, pero resulta que es cierto, yo confieso que he creído fervientemente en el amor que vende Hollywood, he sido una fiel seguidora de todas las comedias románticas: Un paseo por las Nubes, Notting Hill, Sintonía de Amor, Tienes un Mail, Sabrina, Siempre a tu lado, Mientras dormías, The Wedding date, la boda de mi mejor amigo, Shakespeare Enamorado, Sólo tú, Sucedió en Manhattan. Mi gran boda griega, y por su puesto Bridget Jones. Claro que hay algunas como Amelie que merecen ser vistas una y otra vez y todas las de Roberto Benigni sobre todo El tigre y la nieve.

No es que me retracte del todo de mi fe en las películas románticas, pero comienzo a tener dudas. Quizás no me convierta en atea del amor tipo cuento de hadas, pero por lo menos trataré de dejar de pensar que alguien me salvará de mi soledad, o me recoja en una limosina y me lleve a recorrer el mundo. Yo misma me salvaré de esto, cuando decida hacerlo.

Mientras tanto, ya vendrá otro sábado para seguir adoctrinándome como siempre con los cuentos de hada de Hollywood.

viernes, 9 de febrero de 2007

¡No te preocupes, ocúpate!


No te preocupes, ocúpate

Cuando estamos en la línea de fuego por alguna circunstancia muchas veces nos refugiamos en las quejas, en la desesperanza y nosotras las mujeres en las lágrimas y lamentaciones. Nos detenemos un instante pensando en que las cosas no se podrán resolver. Pero en las últimas semanas he puesto en práctica un consejo que me dio un amigo: no te preocupes, ocúpate.

El corazón se me acelera, la cabeza me va a estallar y los ojos contienen unas lágrimas que quieren salir. Pero prefiero ocuparme en lugar de preocuparme. Llamo allí, llamo allá, voy a un lado y voy al otro, agoto los últimos recursos para tratar de resolver. Me ocupo del asunto y aprendo a no dejarme caer en la desesperación.

La vida realmente es de los valientes. Y aunque mi problema no es de salud, estoy en terapia intensiva a punto de un colapso nervioso. Pero confío en Dios que dará la solución y aunque “en la noche será el lloro, en la mañana vendrá la alegría”, Salmo 30:5.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Lo que hacemos las mujeres cuando nos enamoramos

Tengo una amiga que se casó hace unos meses atrás. Un día descubrimos que algo le sucedía cuando supimos que estaba aprendiendo de fútbol americano, porque su novio (ahora esposo), es fanático del super bowl. Recuerdo que le dije: te perdimos, cómo es eso que ahora tu libro de cabecera es de fútbol americano.


Y es que cuando las mujeres comenzamos a hacer cosas que nunca hacíamos, es una señal inequívoca de que estamos enamoradas o por lo menos tratamos de conocer ese mundo que embelesa a la persona que queremos o nos atrae. Somos capaces de querer lo que ellos quieren: Vamos al estadio de fútbol y hasta nos volvemos fanáticas del mismo equipo que ellos adoran. No nos importa mojarnos luego de un partido (Venezuela-Ecuador), porque sentimos que participamos de su misma pasión el fútbol. Y sin que nadie nos obligue, encendemos el televisor para ver el partido un domingo, sólo para tener un tema de que hablar el lunes.


Es inevitable pasar por esta etapa, buena o mala, no lo sé. Creo que es admirable la capacidad que tenemos de amoldarnos a los gustos de los hombres. Aunque a veces el resultado no sea el esperado, bien sea porque la relación no continúo o porque terminamos aburridas como las mujeres de la caricatura de Maitena:




domingo, 4 de febrero de 2007

La caricatura de Maitena


Mis amigas tienen complejo de peluqueras y estilistas. ¡Auxilio!

El miércoles salí de la casa, literalmente corriendo. Tenía que ir de Montalbán a Chuao y llegar en menos de media hora. Como no tengo carro la opción fue el taxi. Un señor ecuatoriano muy amable y bastante maleable (hacía caso de mis órdenes en cuanto a tráfico y dirección).

Por el camino compre los periódicos para ponerme al día. Luego de agarrar las típicas arrecheras por no haber visto un titular de mi noticia, que la competencia había aprovechado mejor que el periódico donde trabajo, finalmente llegue al destino.

Mi apariencia física era como normal, el cabello recogido porque aunque estaba recién lavado, no me lo sequé como las normas “de la belleza” dictan, es decir con secador y eso. Poco a poco fueron llegando a la rueda de prensa mis demás compañeras y mientras yo pensaba y estaba en silencio sobre una preocupación personal, la conversación de las demás giraba entorno a las cejas.

De repente me dicen: “Churry cómo puedes salir así, qué es ese desastre que te hiciste”.
—Yo dije de inmediato: ¿pero qué pasó me puse la ropa mal?

“No pero no te sacaste bien las cejas, mira tienes muy delgada la línea y eso no es así debes dejarte crecer más los pelitos para que tengas una curva exacta y que vaya con tu cara”.

Hasta un libro utilizaron como si fuera una regla para señalarme por donde debería delinearme la próxima vez la ceja.

Y yo estaba allí realmente asombrada por la conversación que tan, pero tan, acorde con los cambios que vive el país, estaban teniendo un grupo de periodistas.

Ese mismo día había un evento en la noche, al que no fui porque por estar preocupada con la compra de mi vivienda, pues sencillamente perdí la cola de quienes se habían “emperifollado” para ir. Pero lo más curioso es que una de las chicas me dice: “yo te espero y si quieres hasta te pinto”.

¡Qué! Ahora resulta que estoy rodeada de gente que tiene complejo de peluquera y estilista, por todos lados saltan las fanáticas de la belleza a querer arreglarlo a uno.

Acaso yo les digo que el labial que usan es demasiado encendido para las 10 de la mañana, o que ese look que llevan no combina con una sesión en la calle de un discurso de Chávez, en que el se está rodeado de soberano con varias horas bajo el sol y por ende con cierto perfume. No, no digo nada, pero basta con que no me dé la gana de maquillarme como ellas creen para comenzar la misión peluquería.

Yo realmente creo que es cierto ese dicho: Las mujeres se arreglan para las mujeres.

Pero yo no responde a esos parámetros. Simplemente si no me da la gana de maquillarme no me maquillo y si me da la gana de maquillarme me maquillo.

Ah y esa típica frase: ¿que linda estas hoy, vas a salir con alguien? Lo que falta, para arreglarse tiene que ser por una tercera persona. No que va simplemente cuando me da la gana me arreglo más de la cuenta, cuando no, pues no y ya.

Y si no les gusta, pues digo como los españoles: A tomar por el cu…